Voz en Libertad – Por: Paco Guisa

 

La desgracia de apellidarse Duarte

Don Carleone, en la película de El Padrino, nos permitió echar una mirada a algunos códigos de la Mafia relativos al respeto e inviolabilidad de la familia y, entre otros, a dejar los asuntos y negocios de la Mafia fuera del ámbito familiar, con reglas tan estrictas como la prohibición de hablar de negocios (obvio todos ilegales) en la mesa del comedor, que quedaba reservado exclusivamente a la convivencia del círculo más cercano al Jefe, que era la esposa, los hijos y las esposas e hijos de los hijos.

Lo anterior viene a cuento por el linchamiento que se pretende hacer en las redes a la familia de uno de los jefes de la Mafia que gobernó 6 años a Veracruz y que a la larga alcanzará a sus hijos, quienes ninguna culpa tienen de que su padre se haya llenado de ambición, de soberbia y de inmoralidad, haciendo caer en desgracia a toda una corriente política, la priista, y por añadidura, a su propia familia, quienes difícilmente lograrán quitarse el estigma del desprestigio que encerrará durante muchos años el apellido Duarte, aunado al de otro Duarte muy lejano a ellos tanto en parentesco, como en kilómetros de distancia que los separan, el exGobernador de Chihuahua, hoy prófugo, Cesar Duarte. En ese sentido ayer escuchaba en la TV que el apellido Duarte es a la Corrupción lo que Bin Laden es al terrorismo, Hitler al Fascismo o Guzmán Loera al Narco.

Hoy en día es inconcebible, a la vista de los Derechos Humanos, la costumbre del Medievo, de inquisidores e incluso prelados de la Iglesia,  de maldecir a supuestos demonios y brujas, extendiéndola a toda una familia y su descendencia por todas las generaciones por venir y pretender que niños y niñas aún no nacidos, vengan a la vida malditos de origen y de por vida, por unsupuesto delito o error cometido por sus ancestros.

En ese contexto, es conveniente y hasta un deber cristiano,  separar a la familia de Javier Duarte de todos los delitos que se le imputan a él (y que solo paguen lo que se comieron quienes participaron, llámese esposa, suegros, hermanos, etc.) y desearles, sobre todo a sus hijos, pronta resignación, porque dejarán de ver y convivir con su padre durante muchos años, esperando que la crueldad natural de la gente y especialmente el bullying de los niños, no se ensañe con ellos,para que su crecimiento y desarrollo sea el adecuado para niños de su edad y en el futuro se conviertan en hombres de bien, que si bien la política quedará vedada para ellos, sean hombres de éxito en cualquier otra profesión o actividad que escojan.

Por otro lado, como atinadamente lo expresa el Senador Héctor Yunes, la captura de Javier Duarte no es suficiente para la satisfacción de los veracruzanos, es necesario recuperar los recursos del estado que se robaron, además de desarticular toda la red de corrupción e impunidad que estableció en Veracruz, que caigan también todos sus cómplices, pues los que hoy están en “Pacho Viejo”, son solo la punta del Iceberg, de toda una banda enorme de depredadores del erario y representan solo una mínima parte de lo robado; de tal forma que los verdaderos “peces gordos”, andan libres disfrutando de los millones que se llevaron.

Por todo ello a la PGR le queda mucho tramo que recorrer e investigar en el asunto y deberá rastrear el dinero y vincular al proceso de Javier Duarte a todos sus cómplices,  independientemente de los tratos que estos hayan hecho con la actual Administración Estatal para devolver centavos y comprar impunidad.

 

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